Saint Jordi
Cuenta la leyenda que en épocas remotas, una población catalana vivía atormentada por un violento dragón. La pequeña comunidad decidió acabar con el temible monstruo que acechaba constantemente a los habitantes del lugar. Cada uno de sus habitantes debía enfrentarse a la bestia infernal y luchar para acabar con su vida. Los numerosos intentos fueron sucediéndose sin éxito hasta que le llegó el turno a la hija del rey. Una caballero se ofreció a luchar con el dragón para salvar la vida de la princesa y logró además derrotarlo. Tal hazaña le valió a Sant Jordi este recuerdo anual que desde el siglo XVII se reviste con la entrega de rosas a la persona querida o amada. Para los catalanes es su día de los enamorados.










